Una magnífica y densa cortina de humo de la LFP

¿Quién daña a mi equipo?
En una actitud que define su espíritu y su modelo de negocio, la Liga de Fútbol Profesional ha decidido echar balones fuera. Ha agarrado un balón con apetecible bote en la frontal del área y le ha soltado un zapatazo que lo ha mandado directamente al tercer anfiteatro. Ha encasquetado el problema a la víctima del mismo, al aficionado, para terminar de dañar su ya de por sí dañadísima imagen.

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