El Athletic afrontaba en la tarde del sábado su tercer partido en un
espacio de seis días con los estigmas físicos y emocionales de la
eliminatoria frente al Nápoles aún presentes. La segunda jornada de
liga, que enfrentaba a los de Valverde con el Levante, deparó la primera
victoria en competición domestica de un equipo con los recursos y el
pragmatismo de los ganadores y que, a su vez, continua siendo
visiblemente imperfecto. (Leer más...)
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